David contra Botín

Si hay algún personaje de la política real, de esa que nos marca la vida a la gente normal en los últimos años, que ha sido vapuleado públicamente en las plazas, ese es, sin duda, Emilio Botín. Este banquero millonario, con título de marqués consorte y, hay que coger aire para decirlo de carrerilla, biznieto, nieto, sobrino, hijo, hermano y padre de banqueros, personalizó desde el principio del desbordamiento democrático de mediados de mayo todo aquello frente a lo cual se alzaba la ciudadanía indignada.

El nombre de Botín ha sido desde entonces utilizado, con las más diversas e imposibles rimas, como icono de la cultura del enriquecimiento ilegítimo, como sinécdoque de la denostada palabra “banquero”, frente a las exigencias de democracia, honradez y justicia social.

Con la barrera de seguridad que le debería proporcionar su imperio económico, extraña que en un breve lapso de tiempo se haya pasado de adorarlo como la personificación del éxito económico a criticarlo contundentemente con la pérdida de popularidad consiguiente. Y extraña porque desde hace ya muchos años el señor Botín ha sido un artista en aquello de eludir a la justicia, evitando diversos procedimientos judiciales contra él y su familia, que tampoco han sido objeto de grandes portadas en los medios de comunicación de masas. Ciertamente, el New York Times le ha dedicado varios artículos, dando cuenta de un posible delito derivado de la existencia de una multimillonaria cuenta bancaria suiza, respecto de la que Botín habría sido investigado por la Agencia Tributaria con especial cariño y celeridad. Sin embargo los medios nacionales han pasado por encima del tema de puntillas.

No queda tan lejos, esperamos, la caída al barro del que fuera ídolo del pelotazo económico arrastrando con él a los cargos políticos que le han venido proporcionando un trato de favor. No queda tan lejos porque en la Audiencia Nacional se está investigado a Botín y a su familia, acusados por un delito contra la hacienda pública y porque, desde hace unos meses, un grupo de abogados, a los que nos sumaremos otros juristas en breve (cuando acabe la locura electoral), han comenzado a interponer denuncias por tráfico de influencias y malversación a los que han dispensado un trato de favor a Botín en la regularización de su situación fiscal, en claro perjuicio de las ya maltrechas arcas públicas españolas.

Estos denunciantes, con el abogado José Pérez Ventura a la cabeza, son el ejemplo de una lucha desigual, de un David contra Goliat, que refleja el estado general de la necesaria rebelión contra la estafa a los que nos está sometiendo el sistema. La lucha uno a uno es desigual, larga, difícil, mortal. La lucha de muchos contra Goliat, en cambio, es la vía para desequilibrar a los que parecen intocables. Muchos David contra Botín van a conseguir, vamos a conseguir, que el icono caiga y, con él, se demuestre que la justicia es capaz de actuar contra los poderosos.

PD1: A Roberto Rovira y a otros compañeros que serán pronto un David más contra Botín

PD2: Illa, Illa, Illa…

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Acerca de Adoración Guamán

Adoración Guamán
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2 respuestas a David contra Botín

  1. bitdrain dijo:

    Mucha suerte senadora 😉

    A todo esto, que piensas del Senado. Que papel crees que debe jugar?

    • Adoración Guamán dijo:

      Hola!! hace algún tiempo publiqué una entrada comentando lo que pensaba del Senado, la retomo ahora. Estamos en un momento en el que la regeneración política exige la democracia participativa como base y también una profunda reforma institucional en todos los niveles, desde la ley electoral hasta el funcionamiento y configuración de las Cámaras, y muy en particular del Senado. Los orígenes del Senado son ciertamente feos, recordemos la Ley de Reforma política, y la impronta de “cámara de próceres” no se ha eliminado en la actualidad puesto que sigue siendo utilizado por los partidos mayoritarios como cementerio privado de elefantes, un centro de día de lujo, donde van los políticos que ya han hecho carrera “profesional” en otras instituciones, y se perpetúa así porque tiene un sistema de elección a su medida que les asegura las mayorías necesarias para que nadie moleste su inoperatividad e inacción.
      El elevado coste del Senado, la condición de políticos profesionales de la mayoría de sus integrantes que además acumulan cargos, su utilización torticera por los partidos mayoritarios para más espurios intereses ha hecho de esta cámara el ejemplo de la deslegitimación institucional y política por excelencia.
      Por ello, en este momento, la lucha por la regeneración política debe darse también, y especialmente, en instituciones como el Senado, mediante la denuncia constante de su utilización abusiva por los partidos mayoritarios, de la falta de compromiso con la ciudadanía de sus componentes y de la impostergable necesidad de reformarlo totalmente.
      Como desde IU apostamos por una III República Federal consideramos que sería adecuado mantener la cámara dotándola de verdaderas funciones en este sentido, una verdadera cámara de representación territorial. En el momento actual, los dos partidos mayoritarios eluden la posibilidad de una reforma real del senado para adaptarlo a esta función, que hoy mandata el art. 68 de la Constitución. Se trata de un incumplimiento más de la norma fundamental, que debe ser solucionado. EN el caso de no reformarse, desde luego, la cámara inutil, debería desaparecer.
      Un saludo!!

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